Un toque discretamente divertido sobre una mesita de noche, estante, bandeja o mesa festiva.
La forma compacta del animal aporta textura sin recargar la habitación. Un yak puede ser un regalo artesanal muy especial, o combinar varios colores para crear una delicada composición de estilo folclórico con maderas naturales, cerámica, libros y flores secas.













